29 octubre, 2018 deccorarte 2Comentario

Queridos deccoartistas, esta semana hemos querido escribir un post dedicado a entender un poco más el Arte Moderno, y en concreto, los inicios del mismo con el Impresionismo. Para ello iremos de la mano de Monet y Boudin, y repasaremos la reciente exposición que sobre ambos autores ha tenido lugar hasta finales de septiembre en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.

Nenúfares. Claude Monet

Como bien sabéis este espacio está normalmente dirigido a hablar sobre Arte para decorar. Quizá ninguno de nosotros vayamos a disfrutar nunca de una auténtica pieza impresionista en nuestro salón (son de lejos las obras de arte que más cuestan), sin embargo, es indiscutible el valor decorativo del movimiento impresionista.

En este post intentaremos resaltar no sólo su valor decorativo, si no también su trascendencia en la historia del arte.

¿Te imaginas en el bullicio de París de 1870?, ¿descansando en los románticos parques parisinos?, ¿o paseando en barca por el neblinoso amanecer en el Sena?

Veleros en el Sena. Claude Monet

La época del momento

Dentro de los movimientos que conforman el Arte Moderno, el Impresionismo, además de ser el primero de ellos cronológicamente, también se caracteriza por ser un movimiento artístico que resulta “cómodo” al espectador. Esto es debido a que las obras impresionistas representan escenas que son reconocibles, fáciles de interpretar. Es arte figurativo.

Sin embargo, a pesar de que los impresionistas no llegaron a conceptos abstractos ni al sin sentido que aparecerán más adelante en la historia del Arte Moderno, los impresionistas fueron considerados un grupo de artistas radical y rebelde, que rompió con las normas encorsetadas del “establishment” de la época. Fueron rechazados por la Academia de Bellas Artes.

Nenúfares. Claude Monet

Una revolución artística

Para comprender mejor el momento es preciso echar un vistazo a la historia.

A finales del siglo XVIII el pueblo se había sublevado contra el régimen jerárquico preestablecido. Tras el triunfo de la Revolución Francesa, llega a Francia, eso sí con cierto retraso, la Revolución Industrial hacia 1835-1840. El mundo estaba cambiando. Francia pasó de una economía tradicionalmente agraria y artesanal a una nueva economía que se movía por la masificación de la producción industrial. A finales del siglo XIX la revolución industrial había transformado totalmente la estructura económica francesa.

La ensenada del Eure en el Havre. Eugéne Boudin

El nacimiento del Impresionismo: la rebelión frente a los cánones de la Academia

Todos estos cambios propiciaron el caldo de cultivo adecuado para que también se produjera una ruptura en el mundo del Arte respecto a lo anteriormente establecido. Fue en París y su entorno donde se fraguó un grupo de artistas que darían pie a ese cambio, los Impresionistas.

Hasta 1860 aproximadamente, año en que se considera que comienza el Impresionismo en París, los artistas buscaban la aprobación de la Academia de Bellas Artes, el estamento por excelencia que tradicionalmente premiaba y ensalzaba a aquellos artistas que continuaban magistralmente con los cánones establecidos de pintura.

Sin embargo entre 1860 y 1870 este grupo de artistas se reveló contra la tradicional manera de reflejar la vida en la pintura, y crearon una forma nueva y diferente de pintar. Así nació el Impresionismo.

Acantilado. Claude Monet

La esencia del pintor impresionista

El pintor impresionista sale de su estudio para trabajar al aire libre, en la calle. Pinta el mundo que le rodea tal y como él lo ve, sin tener en cuenta las ideas preestablecidas clásicas de cómo deberían ser las cosas que hasta ese momento habían regido la pintura.

Su técnica de pintura también es innovadora en su época: con unas pinceladas acentuadas mediante pequeños empastes, realiza trazos improvisados, rápidos y gruesos, y utiliza de forma extraordinaria los colores pastel.

Los efectos de la luz tanto en el cielo como en el agua, los colores del aire y el mar, y la luminosidad de las obras impresionistas completan las señas de identidad del grupo.

Entrada a la exposición “Monet / Boudin” en el Museo Thyssen-Bornemisza

Monet / Boudin. La retrospectiva

Del 26 de junio al 30 de septiembre de 2018 los madrileños hemos podido disfrutar de la exposición “Monet/Boudin”. Una doble retrospectiva que narra en paralelo las carreras de ambos pintores, explicando sus puntos de conexión y desconexión, sus similitudes y diferencias. Esta exposición nos permite comprender los inicios del Impresionismo y las circunstancias sociales y políticas del París de la época.

La exposición que ha recopilado el museo Thyssen para la ocasión nos muestra la trayectoria de Eugéne Boudin (1824 – 1898), como precursor del Impresionismo y primer maestro de Monet, junto a la propia trayectoria que siguió Oscar-Claude Monet (1840 – 1926), promotor del Impresionismo y autor de la obra Impresión, sol naciente, que dió nombre al movimiento impresionista.

Impresión, sol naciente. Claude Monet

La naturaleza, la luz y el agua, señas de identidad

Salta a la vista al estudiar a estos grandes autores la importancia que cobraba la naturaleza y sus elementos tanto para Boudin como para Monet, y en general para todo el Impresionismo, si bien es cierto que ambos siguieron técnicas y reglas diferentes al intentar plasmarlos en sus obras.

Boudin, fiel a la escuela de 1830, pintaba dibujos y estudios previos en la naturaleza que posteriormente concluía en su estudio. Monet, que aprendió de Boudin a trabajar al natural y a estudiar la luz, prefería comenzar y acabar sus obras en la naturaleza, en la calle. El resultado es más liviano, obras menos estudiadas, no perfeccionadas en un estudio.

Patio de granja. Eugéne Boudin

De esta forma, donde Boudin lograba composiciones equilibradas, de trazo fino, Monet conseguía espontaneidad y trazos rápidos, dando origen así a las señas de identidad del movimiento Impresionista.

Las marinas y la playa

Entre los paisajes que trabajaron destacan las escenas marinas y los paisajes playeros, y aunque ambos pintores estudiaron y plasmaron similares e incluso idénticos escenarios, cada uno siguió fiel a su estilo y escuela. De esta manera, Boudin, de familia humilde, separaba en sus pinturas las escenas de pescadores de aquellas del turismo aristócrata en la playa. Sus obras reflejan la realidad social de la época y describen cómo eran las interacciones sociales del momento. Los personajes en sí mismos carecen de importancia, por lo que no es posible identificar rostros y permanecen anónimos al espectador. Lo importante es la escena.

Monet, de distinta cuna que Boudin, prefiere acercar los personajes al espectador, con encuadres dinámicos y trazos gruesos, llegando incluso a retratar rostros conocidos, como el de su propia esposa Camille.

La playa de Trouville. Claude Monet

El rey de los cielos y los colores pastel

Ya en las obras marinas de Boudin se puede apreciar como el autor marca una línea del horizonte baja, dejando una gran parte de sus lienzos para pintar el cielo y sus colores.

Boudin se especializa en reflejar los elementos del cielo, las nubes, el viento… los colores de las alturas. No en vano ha sido denominado por muchos como “El rey de los cielos”.

Estudio de cielo. Eugéne Boudin

Los pasteles de Boudin presentan trazos ligeros que apenas tocan el papel. Es un trazo sensual y delicado, que pretende reflejar la temporalidad y la instantaneidad de los cielos en sus bocetos. Estos trazos livianos y rápidos serían posteriormente también incorporados a las técnicas de los impresionistas.

La playa de Villerville. Eugéne Boudin

Variaciones y series

Tanto Boudin como Monet acaban realizando primero variaciones y posteriormente series de sus obras. Monet, por ejemplo, realizaba variaciones de un mismo escenario en función de los factores atmosféricos. Consideraba que en siete minutos la luz en un mismo lugar cambiaba, de manera que ese llegó a ser el tiempo que dedicaba a pintar cada una de sus variaciones de un escenario determinado.

El deshielo del Sena. Claude Monet

Los efectos atmosféricos y los reflejos de la luz

Ambos artistas dieron gran importancia a los efectos atmosféricos en sus obras, dedicando buena parte de ellas a estudiar la luz y los efectos atmosféricos, Los reflejos de la luz en el agua, la fuerza de las olas, y el cielo son constantes en las obras de estos dos grandes maestros, y se mantienen muy presentes en el resto de obras impresionistas.

Acantilado. Eugéne Boudin

¿Qué os ha parecido la historia del inicio del Impresionismo? A nosotras nos ha encantado poder disfrutar de las cien obras de Monet y Boudin expuestas en el Museo Thyssen para esta retrospectiva.

¿Pudisteis ir a ver la exposición? ¿La recomendaríais? Escribidnos en este post, ¡¡¡estamos encantadas de leer vuestros comentarios y recomendaciones!!!

Foto de portada: Mañana en el Sena de Giverny. Claude Monet

 

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2 comentarios sobre “El inicio del Impresionismo: Boudin y Monet en el Thyssen

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